Algunos planes hechos y de repente… Lockdown.

Mi día normal del trabajo es iniciando con una buena taza de café sin nada de azúcar, solo agua caliente, dos cucharadas de café colombiano y listo. Luego una lista larga de tareas a actualizar, juntas, pruebas, defectos y algunas discusiones… ese es el día a día.

Uno intenta salir temprano del encierro, olvidarse del estrés y salir con tus seres queridos; no sé, ir a cenar en algún lugar bonito, tomarte tu cerveza favorita; Si ya salió tu película favorita, pasar al final del día al cine, si se puede VIP mucho mejor. Si viene tu artista favorito a la ciudad; comprar los mejores boletos y esperar pasar una noche celebrando con tus canciones favoritas.

Después ir a tu casa, salir a pasear al perro, darte un baño y meterte a la cama, al siguiente día despertarte y volver a iniciar la rutina. Esperando el fin de semana.

Sinceramente hoy suena tan egoísta mi día a día anterior a la cuarentena, esperar el fin de semana para tener más tiempo de salir a dar la vuelta en el centro comercial. Esperar todo el día para cenar, ir al cine, etc. Hoy comenzamos a vivir una nueva normalidad.

Después de COVID me di cuenta de qué es lo realmente esencial. Ahora tengo que hacer filas para ir al supermercado y comprar solo las cosas de primera necesidad respetando el numero permitido por cliente, hay distancia considerable entre una persona y otra; si vas acompañado te tienen que esperar fuera del supermercado, usar una mascarilla todo el día, no tocar a nadie, lavarte constantemente las manos, no tocarte la cara, estornudar y toser con etiqueta y una larga lista de etcéteras.  

Si antes me estresaba mi trabajo ahora me estresa la información, la desinformación, los noticieros, el numero de muertes por COVID, el porcentaje de ocupación de los hospitales y esa famosa curva que no se aplana.

Desde marzo 15 tengo que no abrazo a mi Mamá, que no le doy un beso y que no siento una caricia de ella. Esta es la nueva realidad. Ni siquiera la había visto frente a frente, simplemente porque no me atrevía a visitarla, ella y mi hermano están en esos llamados grupos vulnerables para COVID y no me atrevería a contagiarlos sin ni siquiera darme cuenta.  

Este fin de semana por fin la visité, con las precauciones debidas y guardando nuestra distancia. Por supuesto sin besos, ni abrazos, ni siquiera caricias, es decir en esta nueva realidad.

¿Qué es lo más importante ahora? He cancelado, viajes, hospedas, vuelos de avión, concierto con mi grupo favorito, ya no salgo a nada más que a la oficina y al super; siempre salgo con una mascarilla. Lo más importante es cuidarme y si me cuido también estoy cuidando a mi familia y al resto de la gente.

No sé si regresaremos a lo que conocíamos como un día normal, no sé cuándo será, y sinceramente no siento que estemos listos para hacerlo; mientras, nos quedamos en casa.

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