De que se puede, ¡se puede!

Ahora no me cabe duda alguna “De que se puede, ¡se puede!”. En ocasiones he llegado a pensar que la vida parece más fácil para algunas y no tanto para otras. Mi otro yo (el que es emo) me había hecho pensar que no tenía fuerza de voluntad y que ya estaba encamino a vivir una vida sin cambios porque ese otro yo, detesta los cambios.

Tengo una lista grande e interminable, de algunos muchos “ítems” que quiero cambiar de mí mismo, entre ellos mi pésima alimentación, la que tenía hasta hace unos días atrás. Ya había intentado algunas otras veces cambiarlo, pero sin buenos resultados, al menos no unos resultados palpables.

Creo que lo que más me descontroló fue el vivir solo, ya que comía prácticamente, lo que podía, a la hora que podía y como pudiera. Eso me llevó a comer de más o comer una sola vez al día hasta revenar y sentir que ya no podía más.

Quería cambiar, pero sabía que cambar de golpe todo, no funcionaría (créanme tengo maestría en planes y retos fracasados) entonces decidí cambiar de poco a poquito. Mi primer reto fue #SinCocaCola soy era un amante empedernido de la Coca Cola, podía (fácilmente) tomar dos litros al día de coca cola. (nota no tomo ningún otro refresco, si no había coca cola prefería agua embotellada) por eso mi primer paso fue dejar la coca cola. Ojo no quería poner mi etiqueta de #EstoyADieta porque sé que fracasaría, por eso solo quería llamar mi reto #SinCocaCola, no más.

Hoy cumplí mi reto, los primeros 30 días ¡fueron alcanzados! Y pues contrario a lo que habría pensado cuando inicie el reto. No Salí corriendo por una coca cola de 4 litros para festejar. Sino que quiero continuar ya que me he sentido excelente.

¿Que pasara mañana o en una semana? La verdad no lo sé, lo que si se es que ya comencé a cambiar la coca cola por agua natural o agua fresca natural, luego cambie las hamburguesas por ensaladas después, la carne de puerco por carne de pollo y he visto buenos resultados.

 

 

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